Las instalaciones sostenibles de Life Sciences se fundamentan en una visión del rendimiento a largo plazo: comprender los procesos específicos de cada cliente, cuestionar los planteamientos de partida y garantizar que cada decisión técnica contribuya a lograr los objetivos del proyecto.
Las organizaciones del sector de Life Sciences se enfrentan a una presión creciente para reducir las emisiones de carbono, el consumo de recursos y el impacto ambiental asociado a los materiales y la construcción. Sin embargo, los laboratorios y las instalaciones de fabricación farmacéutica deben mantener unas condiciones ambientales estrictas, cumplir con los requisitos normativos y garantizar la resiliencia operativa. Por ello, avanzar hacia una mayor sostenibilidad exige comprender dónde es realmente imprescindible mantener un control riguroso y dónde es posible alcanzar el nivel de rendimiento requerido de una forma más inteligente.
Los requisitos de control hacen que las instalaciones de Life Sciences se encuentren entre los edificios con un mayor consumo de recursos durante su funcionamiento. Las elevadas tasas de ventilación, la filtración, los regímenes de presión, la estabilidad de la temperatura, la refrigeración de procesos, el almacenamiento a temperaturas ultrabajas y la redundancia contribuyen a proteger a las personas, los productos y la investigación, pero también implican un consumo energético significativo y una elevada huella de carbono incorporado.
El reto consiste en descarbonizar estas instalaciones sin comprometer los entornos controlados de los que dependen la investigación y la producción. En la fabricación farmacéutica, cualquier intervención debe demostrar que se mantienen protegidas la calidad del producto, la contención, la seguridad de los operarios y el cumplimiento de las Buenas Prácticas de Fabricación (GMP).
En Deerns, nuestros proyectos recientes demuestran que la sostenibilidad y el cumplimiento normativo no tienen por qué ser prioridades contrapuestas. El objetivo es identificar dónde los controles son realmente esenciales, cuestionar supuestos heredados y encontrar formas de alcanzar el rendimiento requerido con menos energía, menos recursos y un menor impacto asociado al carbono incorporado.
El cumplimiento normativo define los límites del diseño
La modernización de las instalaciones de Livisto Animal Health en Rio Saliceto, Italia, pone de manifiesto la importancia de trabajar dentro de las restricciones operativas existentes. Las actuales áreas de β-lactámicos se están reorganizando para aumentar la capacidad, mejorar el cumplimiento de las GMP y la segregación de los sistemas HVAC, y reducir la exposición de los operarios. Las obras deben desarrollarse junto a zonas de producción en funcionamiento, con la participación de varios contratistas y una gestión rigurosa de las interfaces.
Mantener y modernizar una planta operativa puede evitar el impacto ambiental y económico que supondría su sustitución. Sin embargo, este beneficio solo es real si se gestionan cuidadosamente los accesos, la zonificación de seguridad, las fases de ejecución y las responsabilidades. La planificación coordinada de la seguridad por parte de Deerns permite transformar las instalaciones al tiempo que se protege la continuidad de la producción.
En la Universidad Tecnológica de Eindhoven (TU/e), el reto es diferente, pero el principio es el mismo. Su nueva sala blanca incluye espacios de clases ISO 5, 6 y 7, filtración HEPA, regímenes de presión estables y sistemas de proceso especializados. La investigación puede verse afectada por una sola partícula, una vibración mínima o una interferencia electromagnética, por lo que no es posible rebajar las prestaciones simplemente para alcanzar un objetivo energético.
Control sostenible sin comprometer los requisitos ambientales
La sala blanca de la TU/e demuestra cómo la sostenibilidad puede integrarse desde el diseño en entornos de investigación altamente controlados. Este edificio totalmente eléctrico combina bombas de calor y almacenamiento de energía térmica en acuíferos (ATES) con recuperación de calor del aire de ventilación. Los caudales de aire de impulsión, extracción y recirculación se están optimizando para alcanzar las condiciones requeridas con el menor volumen de aire posible en la práctica, mientras que se utilizan materiales de origen biológico siempre que son compatibles con los requisitos del proyecto.
Un enfoque basado en el riesgo se centra en cuatro cuestiones clave:
- ¿Qué condiciones exige realmente el proceso?
- ¿Dónde pueden la zonificación y la recirculación reducir tratamientos innecesarios?
- ¿Qué flujos de energía pueden recuperarse sin generar riesgos de contaminación?
- ¿Cómo pueden los sistemas mantener su flexibilidad a medida que evolucionan la investigación o la producción?
Estas preguntas convierten la sostenibilidad en una decisión de ingeniería y ayudan a evitar el sobredimensionamiento, que puede traducirse en consumos energéticos y costes operativos innecesarios durante toda la vida útil de la instalación.
Circularidad y resiliencia más allá de la energía
En la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Utrecht, Deerns está aplicando principios de circularidad al diseño de un nuevo edificio docente y de laboratorios que aspira a obtener la certificación BREEAM Excellent. El potencial de reutilización incluye componentes de los sistemas de rociadores, enfriadoras, unidades de tratamiento de aire, sistemas de canalización de cables e iluminación. Al mismo tiempo, el edificio albergará un laboratorio BSL-3, donde la seguridad, la higiene, la facilidad de limpieza y la fiabilidad son aspectos críticos.
No puede darse por hecho que la reutilización sea siempre sostenible. Cada componente debe evaluarse en función de su estado, vida útil restante, compatibilidad, mantenibilidad y efecto sobre el cumplimiento normativo. La circularidad solo resulta realmente viable cuando los elementos reutilizados pueden ofrecer un rendimiento fiable en su nuevo contexto.
La instalación de investigación genética de Wageningen University & Research aporta otra perspectiva. Su objetivo de alcanzar la neutralidad energética y su estructura principal de madera deben convivir con sistemas de almacenamiento a temperaturas ultrabajas y con la protección de colecciones genéticas irreemplazables.
Los sistemas de refrigeración y extinción de incendios se están diseñando teniendo en cuenta la vulnerabilidad del contenido, conscientes de que la pérdida de muestras o la necesidad de repetir investigaciones tendría consecuencias ambientales que van mucho más allá de las cifras anuales de consumo energético.
Por tanto, el diseño sostenible de laboratorios debe abordar tres factores críticos:
- la energía operativa y las emisiones;
- el carbono incorporado y la reutilización responsable de materiales;
- la resiliencia, la continuidad operativa y la protección del valor científico.
De proyectos sostenibles a resultados duraderos
El acuerdo marco plurianual de Deerns con la Universidad Tecnológica de Delft demuestra por qué la sostenibilidad requiere una visión operativa a largo plazo. En un campus con más de 60 edificios, la evolución de los equipos de investigación, los métodos docentes y el envejecimiento de las instalaciones generan una necesidad constante de adaptación. Contar con una base de conocimiento compartida permite tomar decisiones con mayor rapidez y coherencia, y alinearlas con los objetivos del campus en materia de energía y circularidad.
La regulación no es un obstáculo para el diseño sostenible de instalaciones de Life Sciences; define el nivel de rendimiento que debe garantizar una ingeniería responsable. El avance depende de comprender los procesos desde las primeras fases, cuestionar supuestos heredados, integrar las distintas disciplinas y evaluar las mejoras ambientales teniendo siempre en cuenta el riesgo operativo.
Al combinar el conocimiento de los procesos de Life Sciences con la experiencia en ingeniería de salas blancas, instalaciones, seguridad, física de edificios y sostenibilidad, Deerns ayuda a sus clientes a convertir las limitaciones en instalaciones con un mejor rendimiento. Los laboratorios y las plantas farmacéuticas del futuro no serán sostenibles por reducir los niveles de control, sino porque cada medida de control responderá a una necesidad concreta, será eficiente y estará diseñada para generar valor a largo plazo.







































