Muchos museos se enfrentan a un importante reto en materia de sostenibilidad. En estos edificios únicos, la conservación de las colecciones y el confort de los visitantes deben ir de la mano para garantizar un funcionamiento óptimo.
Muchos museos se encuentran en un punto de inflexión. Sus edificios y sistemas se diseñaron, a menudo, hace años o incluso décadas. Desde entonces, los requisitos en materia de consumo energético, reducción de CO₂, accesibilidad y experiencia del visitante han cambiado de forma significativa. Por ello, la renovación rara vez se limita a una sustitución técnica: representa una oportunidad para redefinir qué prestaciones debe ofrecer el edificio, cómo debe protegerse la colección y cómo pueden hacerse más sostenibles las operaciones.
Tres requisitos que se influyen constantemente entre sí
Los museos se encuentran entre los tipos de edificios más complejos de hacer sostenibles.
Esto se debe a tres exigencias simultáneas:
- Conservación de la colección: una estabilidad suficiente de la temperatura, la humedad relativa y la intensidad lumínica para evitar el deterioro de los materiales y proteger la vida útil de las obras.
- Confort de los visitantes: renovación del aire, confort térmico e iluminación que mejoren la experiencia museística y animen a los visitantes a permanecer más tiempo.
- Física del edificio: las limitaciones que impone el propio edificio sobre lo que es técnicamente posible, especialmente cuando se trata de un edificio histórico. Las intervenciones en el edificio no deben causar daños.
Estos requisitos se influyen directamente entre sí. La conservación de la colección exige un control estricto de la temperatura y la humedad relativa, mientras que los visitantes son especialmente sensibles al confort térmico. La deshumidificación desempeña aquí un papel clave, pero es, al mismo tiempo, uno de los procesos que más energía consume. Por ello, es necesario un proceso de diseño en el que estos requisitos de rendimiento se tengan en cuenta y se coordinen desde el principio.
Sostenibilidad dentro de las limitaciones del edificio
En los museos, la sostenibilidad empieza por el clima interior. Investigaciones internacionales recientes demuestran que las colecciones de arte pueden tolerar una mayor variación climática de lo que se había asumido durante mucho tiempo, siempre que dicha variación sea predecible. Esto desplaza el foco de mantener un único valor fijo a gestionar el cambio, abriendo margen para reducir el consumo energético sin comprometer la colección.
En el caso de los museos catalogados, entra en juego una segunda realidad. El propio edificio impone límites a lo que es técnicamente posible. Por ejemplo, los muros de ladrillo de siglos anteriores están concebidos para respirar: absorben humedad y la liberan de nuevo al aire. Las medidas modernas de aislamiento aumentan el riesgo de fisuras, problemas de humedad y daños en la fachada. Evaluar todo ello requiere un conocimiento profundo de la física del edificio.
Esto desplaza la pregunta de cuánto se puede aislar a dónde tiene realmente efecto el aislamiento. En el caso de los museos patrimoniales, no se trata solo de la envolvente del edificio, sino de la interacción entre el aislamiento, las instalaciones y el uso. El Diseño Paramétrico Computacional (CPD) permite concretar esta evaluación calculando variables como el aislamiento, el acristalamiento y la protección solar de forma conjunta. Así se identifica dónde las intervenciones contribuyen más a reducir el consumo energético y dónde las inversiones pueden amortizarse.
Cada museo es diferente
En la práctica, estos equilibrios varían en cada museo. En la Casa de Ana Frank, por ejemplo, el énfasis se puso en proteger un objeto concreto. El diario de Ana Frank se conserva en una vitrina con su propia zona climática, a una temperatura y humedad diferentes de las de la sala en la que se encuentran los visitantes. Esto permite proteger de forma específica la parte más vulnerable de la colección, sin tener que acondicionar todo el edificio al mismo estándar.
En el Amsterdam Museum, la complejidad residía en el propio edificio. El inmueble catalogado está formado por una serie de secciones de distintas épocas, cada una con funciones diferentes. Como resultado, el control climático, el aislamiento, la accesibilidad y la logística interactúan constantemente entre sí. El espacio físico disponible para las instalaciones es limitado, mientras que los requisitos de rendimiento siguen siendo elevados. Esto se traduce en decisiones que varían según la sección del edificio y según cada sala.
La palanca oculta de la sostenibilidad
En las iniciativas de sostenibilidad, el aislamiento es un primer paso importante, pero también pueden lograrse avances significativos mediante los sistemas del edificio. En los museos, el consumo energético viene determinado en gran medida por cómo se utilizan estos sistemas. La carga sobre el clima interior varía constantemente en función del número de visitantes, la iluminación y las condiciones exteriores. Esto ofrece margen para reducir aún más el consumo energético.
Esto puede reflejarse en la forma en que se controlan tres aspectos clave de los sistemas del edificio:
- Modos diurno y nocturno: los sistemas pueden reducir su funcionamiento fuera del horario de apertura, siempre que las condiciones se mantengan dentro de límites seguros.
- Control basado en la ocupación: los sistemas se ajustan en función del número de visitantes y de la carga térmica interna.
- Definición de límites inferiores: establecer claramente hasta qué nivel puede reducirse el clima interior sin que suponga un riesgo para la colección.
De este modo, el uso de los sistemas se adapta al uso real del museo.
Diseñar museos preparados para el futuro
Un museo dentro de diez años no será el mismo edificio que es hoy. Los estándares climáticos evolucionan, las expectativas de los visitantes cambian y los nuevos conocimientos sobre conservación de colecciones están transformando las reglas del juego.
" Al mismo tiempo, el objetivo principal seguirá siendo el mismo: proteger obras de arte valiosas y ofrecer una experiencia confortable a los visitantes.
En Deerns, integramos estos principios en un enfoque de diseño integrado. Con experiencia técnica en ingeniería de instalaciones, física de edificios y sostenibilidad, diseñamos edificios que siguen funcionando correctamente: durante su uso, en condiciones cambiantes y dentro de las limitaciones del propio edificio.




































