
Selección de emplazamientos para centros de datos
Selección de emplazamientos para centros de datos
Las previsiones apuntan a que la capacidad del sector global de data centres se duplicará de aquí a 2030, lo que requerirá hasta 3 billones de dólares en inversión combinada en activos inmobiliarios e infraestructura IT[¹]. Este crecimiento, impulsado por la adopción de la nube y las inmensas demandas energéticas de la inteligencia artificial, ha transformado por completo el proceso de toma de decisiones de los promotores. La selección de emplazamientos nunca ha sido tan importante, ya que asegurar una ubicación se ha convertido en un ejercicio estratégico complejo en el que el acceso a la energía pesa más que casi cualquier otra consideración.
Por qué importa la selección de emplazamientos
El proceso de elegir la ubicación para un nuevo centro de datos ha pasado de ser una lista de requisitos técnicos a convertirse en una estrategia empresarial crítica. Históricamente, la selección de emplazamientos para centros de datos priorizaba la disponibilidad de suelo, una conectividad de fibra sólida y el acceso logístico. Hoy, estos factores son únicamente el punto de partida. El reto actual consiste en desenvolverse en un contexto marcado por la limitación de capacidad eléctrica, regulaciones complejas y un escrutinio público cada vez mayor, lo que convierte la importancia de la selección de emplazamientos en un factor determinante para el éxito o el fracaso de un proyecto.
La disponibilidad de energía se ha convertido en la consideración más importante. En muchos mercados europeos consolidados, el plazo de espera para obtener una nueva conexión a la red puede prolongarse varios años, algo incompatible con el rápido ritmo de la demanda digital[¹]. Esta escasez obliga a los promotores a trabajar en paralelo, avanzando en el diseño y la tramitación de permisos mucho antes de contar con un compromiso firme de suministro eléctrico. Como resultado, la búsqueda de emplazamientos adecuados se ha ampliado más allá de los hubs tradicionales, generando oportunidades en mercados secundarios emergentes.
Dentro de la UE, este cambio está creando nuevos centros de gravedad para la infraestructura digital. España, por ejemplo, se está consolidando rápidamente como una ubicación estratégica. Con 65 centros de datos, rivaliza con mercados consolidados como los Países Bajos y está atrayendo inversiones significativas. Ciudades como Madrid se están convirtiendo en hubs secundarios clave, beneficiándose de un panorama energético emergente y de un enfoque proactivo para atraer inversión digital. Esta tendencia pone de manifiesto que la selección de emplazamientos para centros de datos ya no se limita a los mercados de Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín (FLAP-D), sino que es ahora una consideración estratégica a escala paneuropea.
Retos habituales en la selección de emplazamientos
El camino hacia la implantación con éxito de un centro de datos implica superar una serie de obstáculos significativos. El más urgente es asegurar el acceso a un suministro eléctrico limpio y fiable. Más de tres cuartas partes de los operadores europeos identifican el acceso a la energía como su principal reto para los próximos tres años, una limitación que condiciona los plazos y la viabilidad de los proyectos[²]. En muchos mercados principales, las redes están al límite de su capacidad, lo que obliga a los promotores a afrontar largas listas de espera o a financiar su propia infraestructura de generación energética[¹].
La disponibilidad y el coste del suelo representan otro obstáculo importante. En los hubs europeos maduros, las parcelas adecuadas, con la zonificación necesaria y el acceso a servicios básicos, son cada vez más escasas y caras. Esto ha impulsado una tendencia hacia desarrollos de mayor escala, tipo campus, más alejados de los núcleos urbanos, donde los operadores pueden adquirir cientos de hectáreas para asegurar una cartera de expansión futura por fases. Sin embargo, esta estrategia, introduce nuevas complejidades relacionadas con la conectividad y el acceso a mano de obra cualificada.
Más allá de las limitaciones físicas, los promotores se enfrentan a una red cada vez más compleja de retos regulatorios y sociales. Los procesos de obtención de permisos son cada vez más estrictos, y muchos mercados consolidados están introduciendo estándares de sostenibilidad más exigentes, límites de contaminación acústica y políticas obligatorias de reutilización del calor[²]. A esto se le suma la paradoja de la aceptación social: aunque el apoyo público a la infraestructura digital es alto a nivel nacional (93 %), el apoyo local a proyectos concretos puede ser tan bajo como el 35 %[¹]. Esta brecha subraya la necesidad de abordar la participación de la comunidad y la alineación regulatoria no como aspectos secundarios, sino como componentes esenciales del propio proceso de selección de emplazamientos.
Consideraciones clave para la selección de emplazamientos
Una estrategia eficaz de selección de emplazamientos integra desde el principio consideraciones operativas, de infraestructura y sociales. La decisión debe basarse en una comprensión exhaustiva del coste total de propiedad (TCO) de la instalación: un marco que evalúa los gastos a lo largo de todo el ciclo de vida, desde la adquisición hasta el desmantelamiento[³]. Esto garantiza que el emplazamiento elegido esté alineado con los objetivos financieros y empresariales a largo plazo, protegiendo el proyecto frente a costes imprevistos y paradas operativas.
Las necesidades de infraestructura de un centro de datos moderno vienen dictadas también por las exigencias de la computación de alta densidad. Aunque el suministro eléctrico, la refrigeración y el espacio siguen siendo fundamentales, el auge de la IA ha redefinido los requisitos de cada uno de estos elementos. Las densidades por rack están aumentando de los 7-10 kW tradicionales hasta superar los 250 kW, lo que exige integrar sistemas avanzados de refrigeración líquida y una demanda energética mucho mayor por metro cuadrado. Las instalaciones deben diseñarse con visión de futuro, con la flexibilidad necesaria para adaptarse a tecnologías que quizá aún no son mayoritarias.
Al mismo tiempo, el impacto medioambiental y social de un centro de datos se ha convertido en un factor crítico para obtener la «licencia para operar». Los reguladores de toda la UE vinculan cada vez más el acceso a la red eléctrica con un desempeño medioambiental demostrable. Esto significa que factores como la recuperación de calor, la gestión responsable del agua y el abastecimiento de energía renovable ya no son elementos diferenciadores, sino prerrequisitos para la aprobación del proyecto. La implicación proactiva con las comunidades locales para aportar beneficios tangibles, como suministrar calor residual a redes de calefacción urbana, es esencial para construir la confianza necesaria para el éxito a largo plazo.
Requisitos técnicos
La viabilidad técnica de un posible emplazamiento para un centro de datos depende de una base de infraestructura sólida y resiliente. Una fuente de energía fiable es innegociable. Esto va más allá de una simple conexión a la red eléctrica e incluye soluciones de redundancia y respaldo. Ante los retrasos de varios años para obtener nuevas conexiones a la red, los operadores están implementando cada vez más generación de energía detrás del contador (behind-the-meter), a menudo utilizando gas natural como combustible de transición, e integran sistemas SAI (UPS) y sistemas de almacenamiento energético en baterías (BESS) para gestionar picos de carga y proporcionar respaldo a corto plazo[¹].
La conectividad de red es igualmente crítica. El emplazamiento debe ofrecer enlaces de fibra de alta capacidad y baja latencia de múltiples operadores para garantizar redundancia y precios competitivos. Para aplicaciones sensibles a la latencia, como la inferencia de IA y los servicios en la nube, la proximidad a los principales puntos de interconexión de Internet y a poblaciones clave de usuarios es fundamental para el rendimiento. La calidad de la conectividad influye directamente en los servicios que puede ofrecer un centro de datos y en los clientes que puede atraer.
La seguridad, tanto física como digital, es una cuestión prioritaria. El propio emplazamiento debe evaluarse frente a riesgos físicos, teniendo en cuenta aspectos como el control de accesos, la vigilancia y la seguridad perimetral. El panorama geopolítico de la región elegida también juega un papel importante, ya que la estabilidad política influye directamente en los riesgos relacionados con la seguridad y soberanía de los datos. Una evaluación integral de riesgos debe contemplar estos factores interconectados para garantizar que la instalación pueda proteger sus activos digitales críticos.
Evaluación y gestión de riesgos
Una evaluación exhaustiva de riesgos es fundamental para una estrategia sólida de selección de emplazamientos, ya que garantiza la resiliencia operativa a largo plazo. Antes de la adquisición, deben realizarse estudios técnicos detallados para analizar la exposición del emplazamiento a desastres naturales como inundaciones y actividad sísmica. Por ejemplo, construir en una llanura de inundación con un periodo de retorno de 100 años supone una probabilidad del 1% de inundación en cualquier año dado, un riesgo que debe mitigarse mediante el diseño o evitarse por completo.
La estabilidad política y regulatoria es otra dimensión crucial del riesgo. Un entorno político estable garantiza políticas coherentes, servicios públicos fiables y un clima de inversión predecible. Los promotores deben desenvolverse en una compleja red de regulaciones, desde leyes nacionales de soberanía de datos hasta ordenanzas locales de zonificación y directivas de ámbito europeo como la Directiva de Eficiencia Energética (EED). Los mercados emergentes como España, con indicadores económicos sólidos como un PMI manufacturero positivo, apuntan a un entorno estable y en crecimiento, atractivo para inversiones a largo plazo en infraestructura digital.
Por último, los riesgos medioambientales a largo plazo, especialmente la escasez de agua, deben gestionarse cuidadosamente. Los centros de datos pueden ser consumidores significativos de agua, principalmente para la refrigeración. En regiones con estrés hídrico, esto puede generar riesgos operativos y oposición por parte de las comunidades locales. Los operadores exploran cada vez más alternativas al agua potable, como aguas grises recicladas o agua pluvial captada, para minimizar su impacto medioambiental, mejorar la eficacia en el uso del agua (WUE) y garantizar operaciones sostenibles[²]. Otra medida mitigadora que está ganando presencia en el mercado es la implantación de enfriadoras aire-agua con refrigeración adiabática, que reducen la dependencia del agua para la refrigeración y mejoran notablemente el WUE.
Alineación empresarial y planificación estratégica
Una selección eficaz de emplazamientos de centros de datos no es solo una tarea técnica; es una decisión empresarial estratégica que debe estar alineada con los objetivos corporativos generales. La elección de la ubicación puede dictar la capacidad de una empresa para entrar en nuevos mercados, apoyar el desarrollo de tecnologías emergentes como la IA o cumplir los requisitos de soberanía de datos de sus clientes. Por ello, el proceso de toma de decisiones debe implicar a los responsables ejecutivos de las áreas financiera, operativa y estratégica, garantizando que la elección final respalde la visión a largo plazo de la empresa.
Las implicaciones financieras de la selección de emplazamientos son enormes. El sector se encuentra en pleno superciclo intensivo en capital, con una inversión total en nuevas instalaciones y equipos IT que, según las provisiones, alcanzará hasta los 3 billones de dólares de aquí a 2030[¹]. La modelización financiera debe tener en cuenta un amplio conjunto de factores, como la adquisición del suelo, los costes de construcción que varían significativamente según el mercado, los precios energéticos a largo plazo y los impuestos locales. Un modelo integral aporta la claridad necesaria para evaluar la viabilidad financiera y el retorno potencial de la inversión para cada posible emplazamiento.
La implicación de las partes interesadas es un componente crítico de la planificación estratégica que incide directamente en los plazos y costes del proyecto. La colaboración proactiva con las comunidades locales, los proveedores de servicios públicos y los organismos reguladores puede transformar una posible oposición en alianzas colaborativas. Al cocrear soluciones que aporten beneficios locales, como la creación de empleo o la recuperación de calor, los promotores pueden reducir los riesgos del proceso de obtención de permisos y construir la licencia social necesaria para una presencia en la comunidad exitosa y a largo plazo[¹].
Escalabilidad futura y sostenibilidad
La selección de emplazamientos debe ser un proceso con visión de futuro, capaz de anticipar las demandas tecnológicas y medioambientales de los próximos años. Planificar la escalabilidad es esencial. La tendencia apunta hacia grandes desarrollos de gran escala, tipo campus, que pueden ejecutarse por fases, permitiendo a los operadores ampliar la capacidad en función de la demanda. La adopción de sistemas prefabricados y modulares para centros de datos está acelerando esta tendencia, al permitir una implantación más rápida y una mayor flexibilidad para adaptarse a los requisitos de hardware en evolución[¹].
La sostenibilidad ya no es una opción, sino un eje central del diseño. El mercado europeo de data centres es líder en este ámbito, con un 94 % estimado de su energía procedente de fuentes renovables[²]. Este compromiso se formaliza cada vez más a través de acuerdos de compraventa de energía (PPAs) e inversiones en generación in situ. El objetivo es lograr una huella neutra en carbono, una meta que influye en todos los aspectos del diseño y operación de la instalación.
Las innovaciones en el diseño de centros de datos son clave para alcanzar tanto la escalabilidad como la sostenibilidad. Las instalaciones deben diseñarse para integrar tecnologías futuras, aunque todavía no estén implantadas. Esto incluye prever densidades por rack más elevadas y la infraestructura necesaria para sistemas avanzados de refrigeración líquida, que pueden ser hasta un 80 % más eficientes que la refrigeración por aire tradicional[⁴]. Al incorporar esta flexibilidad desde el primer día, los operadores pueden garantizar que sus activos sigan siendo competitivos y cumplan con los requisitos normativos durante las próximas décadas, proporcionando una base resiliente para la economía digital.
Aspectos financieros
El enorme capital necesario para el desarrollo de centros de datos ha impulsado una evolución en las prácticas de financiación. El mercado se caracteriza por una entrada significativa de capital institucional, con adquisiciones de plataformas, joint ventures y operaciones de fusiones y adquisiciones como estrategias habituales para escalar las operaciones. Para diversificar la liquidez más allá de la deuda bancaria tradicional, están surgiendo estructuras de financiación sofisticadas, como los valores respaldados por activos (ABS) y los valores respaldados por hipotecas comerciales (CMBS), que se están convirtiendo en canales clave para financiar el crecimiento[¹].
Dentro de la Unión Europea, las ayudas y subvenciones gubernamentales pueden desempeñar un papel en la viabilidad financiera de un proyecto. Sin embargo, estos incentivos están cada vez más vinculados a objetivos políticos concretos, especialmente en materia de sostenibilidad. El apoyo financiero suele estar condicionado al compromiso de utilizar energías renovables, cumplir estándares de eficiencia exigentes o implementar soluciones innovadoras como la recuperación de calor. Esto alinea la inversión pública con el objetivo de impulsar una economía digital verde. Más allá de las ayudas públicas, los inversores privados también están impulsando la sostenibilidad como un aspecto importante del diseño de centros de datos.
El argumento financiero a favor de los centros de datos sigue siendo sólido, impulsado por unos fundamentos de mercado robustos. Las tasas globales de ocupación se sitúan en el 97 % y, con las restricciones de suministro eléctrico limitando la nueva oferta, se espera que las tarifas de arrendamiento experimenten un crecimiento sostenido[¹]. Esto crea un entorno favorable para la inversión privada. Para gestionar los importantes costes iniciales y los riesgos operativos, los modelos de reparto de riesgos y las alianzas estratégicas son cada vez más habituales. Las colaboraciones entre promotores de centros de datos y compañías energéticas, por ejemplo, pueden desbloquear el acceso al suministro eléctrico y crear soluciones energéticas más resilientes y rentables.
Cómo puede ayudar Deerns
Navegar por las complejidades de la selección moderna de emplazamientos para centros de datos requiere un socio con una sólida experiencia tanto en ingeniería como en planificación estratégica. Deerns ofrece servicios integrales de consultoría para centros de datos que guían a los clientes en cada etapa del proceso, desde los estudios iniciales de viabilidad y la evaluación del emplazamiento hasta el diseño final y la puesta en marcha. Nuestro enfoque alinea el suministro eléctrico, los permisos y un diseño preparado para el futuro mucho antes de que comience la construcción, garantizando que los proyectos sean viables, resilientes y estén listos para lo que viene.
Nuestros equipos internacionales aportan décadas de experiencia en consultoría técnica, diseño MEP y alineación con criterios de sostenibilidad. Abordamos los requisitos políticos y regulatorios como retos de ingeniería, encontrando soluciones prácticas que cumplen los objetivos medioambientales sin comprometer la flexibilidad operativa. Al tender un puente entre los objetivos empresariales de alto nivel y las realidades técnicas del desarrollo de infraestructuras, ayudamos a nuestros clientes a tomar decisiones informadas que generan valor a largo plazo. Deerns es tu socio para construir los centros de datos de éxito que impulsan el futuro digital.
Fuentes
[¹] JLL, «2026 Global Data Center Outlook»
[²] Data Center Knowledge, «European Data Center Investment to Top €100B by 2030 – Report»
[³] JLL, «Optimising your data centre TCO strategy»
[⁴] Schneider Electric, «Revolutionizing Data Centers for a More Sustainable Future,» European Outlook 2025
Preguntas frecuentes
¿Cuál es actualmente el factor más importante en la selección de emplazamientos para centros de datos?
El acceso a un suministro eléctrico fiable es, con diferencia, el factor más crítico. Dado que los plazos de espera para conectarse a la red se prolongan durante varios años en muchos mercados principales, asegurar una fuente de suministro eléctrico viable se ha convertido en el principal cuello de botella y en la primera consideración de cualquier proceso moderno de selección de emplazamientos.
¿Por qué España se está convirtiendo en una ubicación atractiva para los centros de datos?
España está emergiendo como un hub estratégico gracias a una combinación de factores, entre ellos una mayor disponibilidad de suministro eléctrico frente a los mercados del norte de Europa, más tensionados, un entorno político y económico estable, y una presencia creciente en mercados secundarios clave como Madrid. Su ubicación también proporciona una conectividad crucial con América y África.
¿Cómo está cambiando la IA los criterios de selección de emplazamientos?
La inteligencia artificial está impulsando la demanda de computación de alta densidad, lo que requiere instalaciones con una capacidad eléctrica y de refrigeración mucho mayor. Esto desplaza los criterios de selección de emplazamientos hacia ubicaciones capaces de soportar densidades por rack de 250 kW o superiores y preparadas para tecnologías avanzadas de refrigeración líquida, mucho más eficientes que la refrigeración por aire tradicional.
¿Qué es la «paradoja de la aceptación» en el desarrollo de centros de datos?
La «paradoja de la aceptación» se refiere a la discrepancia entre el alto apoyo nacional a la infraestructura digital, en torno al 93 %, y un apoyo local mucho menor a proyectos concretos de centros de datos en una comunidad, que puede llegar a ser de tan solo el 35 %. Esto pone de relieve la necesidad crítica de implicar de forma proactiva a las partes interesadas para obtener una «licencia social para operar».
¿Cómo pueden mitigar los promotores los retrasos en la red eléctrica?
Para superar los retrasos en la conexión a la red, los promotores están adoptando cada vez más estrategias como la generación de energía in situ (a menudo utilizando gas natural como combustible de transición), la inversión en sistemas SAI (UPS) y de almacenamiento energético en baterías (BESS) para gestionar los picos de carga, y el establecimiento de alianzas directas con compañías eléctricas para coinvertir en mejoras de la red.
¿Qué papel desempeña la sostenibilidad en la aprobación de un centro de datos?
La sostenibilidad ya no es una consideración secundaria; es un requisito previo para la aprobación en muchas regiones, especialmente dentro de la UE. Los reguladores suelen vincular el acceso a la red eléctrica con el desempeño medioambiental del proyecto, incluyendo el uso de energías renovables, la eficiencia en el uso del agua (WUE) y los planes de recuperación de calor.